domingo, 1 de enero de 2017

ABRAHAM Y LAS DOS NACIONES. XCIV (94)


CONTINUACION DE LA SECCIÓN XCIII (93
No fue hecho con un espíritu mercenario, sino en gratitud y confianza. El voto trae obligaciones y derechos.
Hay seis cosas que aborrece Jehová אֵל, o Eloha, אֱלהַּ). Dios Ala. Y aun siete abomina su alma:  

1º Los ojos altivos, 2º la lengua mentirosa, (Sal.18:27;31:18) 3º Las manos derramadoras de sangre inocente. (Isa.1:15; 59:3). 4º El corazón que maquina pensamientos inicuos. 5º Los pies presurosos para correr al mal. 6º El testigo falso que habla mentira. (sal.27:12). 7º Y el que enciende rencillas entre los hermanos.

¿Cuantos puntos abominables tenia Jacob? ¿Cuanto de estos siete puntos tenemos nosotros? Los hombres son dominados por sus inclinaciones y en vez de practicar la abnegación, pasan por alto las consideraciones de más valor. Si se trata de renunciar entre mis apetitos y pasiones y la fidelidad a Dios, debemos de escoger la segunda. Si fuere Dios. . . 

Jacob no demuestra dudas con respecto a Dios él cumple siempre sus promesas, tampoco pone condiciones a Dios. Jacob acepta las condiciones queDios le había dicho. El Eterno él Dios Omnipotente y creador de todas las cosas, arriba en los cielos y en la tierra, le prometio bendecirlo, sólo había una condición lealtad. Jacob muestra la otra cara de la moneda. 

La sumisión, la sinceridad y la reverencia. Gén.28: 20-21. Jacob no dudaba de Dios, no dudaba de sus promesas. Jacob no ponía condiciones a Dios. Ya que él Eterno se había comprometido generosamente con él y además se había comprometido con él, pero la condición era la fidelidad a Dios. 

Con profundo aprecio y interés de corazón, el pensamiento de Jacob se tornó tangible con lo que expresaba. Jacob retrocede en el tiempo de los terahitas, cuando Abraham salio de Ur de los Caldeos. Y el momento que Abraham pago sus diezmos a Dios (Gén. 14:17-20, Heb. 7:4, ). 

“Y de todo de lo que me dieres dijo: el diezmo lo he de apartar para ti.” El hombre creyente que goza da la clara luz de la Palabra de Dios y de sus privilegios, ¿nos contentaremos con darle a Dios menos de lo que daban aquellos que vivieron en la dispensación anterior menos favorecida que la nuestra? 

Esto es para reflexionar. Yo creo por fe que a medida que aumenta las bendiciones de que gozamos, ¿no aumentara nuestras obligaciones en forma correspondiente? Pero ¡ cuán poco las tenemos en cuenta! ¡Hay de los ricos! Y de los menos ricos. Todos somo deudores para con Dios.
Maranata
Luis José de Madariaga.
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No se emitira  este blog hasta el dia 18 de Enero.  Dios mediante.

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