viernes, 10 de junio de 2011

SE PLOCLAMA EL SABADO MÁS PLENAMENTE.

Vi volar por el medio del cielo a otro ángel, que tenia el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y darle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a quel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. Apoc. 14:6,7.

Al empezar el tiempo de angustia fuimos henchidos del Espíritu Santo cuando salimos a proclamar más plenamente el sábado. . .
El comienzo del "tiempo de angustia" mencionado entonces, no se refiere al
momento cuando comiencen a caer las plagas, sino a un corto período que transcurre precisamente antes que caigan, mientras Cristo esta en el santuario.

En ese tiempo, cuando se esté terminando la obra de la salvación, vendrá aflición sobre la tierra, y las naciones se airarán, aunque serán mantenidas en jaque para no impidan la realización de la obra del tercer ángel.

En ese tiempo descenderá la "llucvia tardía" o refrigerio de la presencia de
l Señor, para dar poder a la voz fuerte del tercer ángel, y preparar a los santos para que puedan subsistir mientras sean derramadas las siete postreras plagas.

El ángel de Apocalipsis 14. . . presenta un mensaje que debe ser proclamado al mundo justamente antes que Cristo venga en las nubes del cie
lo. . . Precisamente antes de ese tiempo, entonces, la atención de la gente debe se dirigida hacia la pisoteada ley de Dios, está contenida en el arca del pacto. . .

Se dan cuenta de que en lugar de guardar el séptimo día, el que Dios santificó y ordenó que se guardara como día de reposo, están guardando el primer día de la semana. Pero desean sinceramente hacer la voluntad de Dios, y comienzan a investigar las Escrituras para encontrar la razón del cambio.

Al no hallar
base bíblica para esa costumbre, surge la pregunta: ¿Aceptaremos una verdad que se ha vuelto impopular y obedeceremos los mandamientos de Dios, o seguiremos con el mundo y obedeceremos los mandamientos de los hombres?

Con la Biblía abierta lloran y oran, y comparan un pasaje con otro hasta que, convencidos de la verdad, asumen con plena conciencia su lugar como guardadores de los mandamientos de Dios.

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